Ceremonia conmemorativa 79 Aniversario de la Universidad de Sonora

El 12 de octubre de 1941 en la ceremonia de colocación de la primera piedra de la Universidad de Sonora, el poeta Leopoldo Ramos leyó su poema titulado “Alma parens”, en el que sintetizaba el sentir de quienes soñaron una universidad para Sonora y del cual rescato unos versos sumamente significativos:

Una idea venida sobre el ancho azul del pensamiento,
tiene puerto en el alma de Sonora…

Una idea vestida como una maravillosa carabela,
con un velamen trémulo de nubes
y jarcias como riendas conducidas por las augustas manos de Minerva…

Una idea, un designio, una sonrisa piden carne a la piedra
en la más íntima cantera;
el porvenir espeso como una granada henchida de luceros…

Ese porvenir inició un año después, el 15 de octubre de 1942 cuando abrió sus puertas la Universidad de Sonora. La memoria reúne los dos momentos fundacionales y hoy los celebramos de manera conjugada porque constituyen el inicio de nuestra vida institucional. El resultado del infatigable impulso de aquel grupo de idealistas cumple 79 años. Con estas palabras, honramos la memoria  de quienes hicieron posible con su dedicación, entrega y esfuerzo la creación de nuestra gran casa de estudios.

Llegar a ese momento histórico no fue tarea fácil. Varios años antes de la apertura de nuestra alma mater, se debieron aprobar leyes para dar sustento y personalidad jurídica a una institución que solamente existía en la imaginación de quienes impulsaron la idea: un puñado de jóvenes mujeres y hombres entusiastas que, en su mayoría, estudiaba fuera del estado, pues la ausencia de una casa de estudios superiores en la entidad obligaba a la juventud sonorense al nomadismo, a buscar en otros lugares la educación superior que su terruño les escatimaba.

Darle vida jurídica a la Universidad, construir los primeros edificios para albergar a los alumnos de Secundaria, Normal y Preparatoria e iniciar los cursos fueron también un trabajo titánico, que requirió de la voluntad y colaboración económica de los habitantes del estado, todo esto en un contexto histórico hostil, pues no hay que olvidar que nuestra casa de estudios nació en el marco de una guerra mundial que dividió al mundo en ideologías antagónicas y polarizó inclusive los paradigmas de la educación, especialmente de la superior. Los primeros niveles educativos que ofreció la novel universidad, con el paso del tiempo, habrían de dar lugar a nuevas instituciones de nivel medio y medio superior sin cuya presencia no se reconocería la educación en nuestro estado, pues dio lugar a la escuela normal, a la secundaria federal 4 y a lo que hoy es el colegio de bachilleres.

No podemos sino maravillarnos por el portentoso esfuerzo que miles de universitarios hemos realizado desde el primer repique de campana llamando a clases hasta el día de hoy. Aquel grupo primero de 326 estudiantes que abrió los cursos en 1942 se ha multiplicado generosamente: hoy tenemos una matrícula de 45,736 estudiantes, que asiste a 56 programas de licenciatura, 51 de posgrado, 4 talleres de arte y 10 cursos de idiomas, en nuestros seis campus. El 87% de nuestros programas de licenciatura se encuentran acreditados —algunos con certificación internacional— y 40 opciones de posgrado están registradas en el padrón del Programa Nacional de Posgrados de Calidad.

Nuestro cuerpo académico también ha aumentado y se ha especializado: el 95% del profesorado de tiempo completo cuenta con estudios de maestría y doctorado, lo que le da certeza y eleva el nivel educativo de nuestro alumnado, otorgándole una preparación tanto profesional como humana. Igualmente, de los 970 profesores indeterminados con que cuenta la institución, 546 cuentan con el Perfil Deseable PRODEP, y 463 son miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), la cifra más alta de todas las instituciones de educación superior y centros de investigación en Sonora.

Una Universidad como la nuestra no podría explicarse sin su vocación solidaria. A lo largo de nuestra historia hemos dado muestras claras de ello:

Por ejemplo, ante los requerimientos que le hicieran la sociedad y los gobiernos estatal y federal en el sentido de aumentar los espacios disponibles para atender la mayor demanda estudiantil derivada de la burbuja poblacional de 2006, que generó presiones en el nivel superior en los años 2019 y 2020, la Institución respondió con generosidad y ánimo solidario, abriendo 6 nuevas carreras de licenciatura y 7 programas de posgrado e incrementando significativamente los cupos en las diversas licenciaturas, de manera que tan solo en ese par de años, la matrícula de educación superior de la Universidad se incrementó en 5,000 estudiantes adicionales. Y lo más importante de todo es que ello lo realizó solo haciendo un uso eficiente sus recursos, sin disponer de subsidios financieros adicionales. En este punto quisiera destacar la responsabilidad financiera que caracteriza a la Institución, solicitando respetuosamente al Señor Gobernador su apoyo para que se regularice la situación de los adeudos subsistentes del Gobierno del Estado con la Universidad de Sonora y de esta manera  se cumpla cabalmente con lo firmado en los Convenios de Apoyo Financiero.

Otro ejemplo de la vocación de servicio de la Institución se mostró claramente en el último año y medio, pues  nos hemos convertido en una luz de esperanza para muchas personas al ofrecer asesoría psicológica permanente para atenuar los efectos de la Covid-19; producir insumos higiénicos y equipos de hospital para evitar contagios, coadyuvar como asesores científicos en el Plan de Reactivación Económica, elaborar protocolos para un regreso seguro a las actividades académicas y participar decididamente, gracias al espíritu de ayuda de los universitarios, en la campaña de vacunación contra la Covid 19. Además, en el plan de continuidad académica se hizo evidente el compromiso decidido del personal académico, del estudiantado, del personal administrativo y de servicios, que con su trabajo han honrado su compromiso como universitarios al cumplir cabalmente con sus labores en una situación adversa y jamás pensada.

En este sentido, después de evaluar las condiciones de la pandemia en nuestro estado, me complace compartir que en días recientes se han abierto cerca de 300 asignaturas para que una parte de los estudiantes regresen a las aulas de manera presencial. Esta reactivación inicial se hace de manera controlada, con todas las medidas preventivas establecidas y sin interferir con las clases en línea. Y lo más importante: de manera gradual, escalonada y voluntaria. Esto último, porque en la institución seguimos privilegiando la salud del estudiantado, del profesorado y de las familias de ambos sectores.

Por lo anterior, y por muchos aportes más, el nombre de nuestra alma mater está inscrito en letras de oro en el Salón de Sesiones del Congreso del Estado, y como institución de educación superior está ligada al devenir de la entidad: ha participado en la construcción de un nuevo rostro del estado y es pilar del desarrollo y de la trasformación de la sociedad.

En verdad existen muchas y sobradas razones para sentirnos orgullosos de nuestra Universidad: de acuerdo con las evaluaciones de organismos especializados, somos una de las 20 mejores universidades del país y la número 1 en el noroeste de México. Y queremos mantenernos en ese sitio. Ese es el tamaño del reto que enfrentamos, y que responde a los compromisos que suscribimos desde el nacimiento de la institución.

Como universitarios sabemos que no podemos permanecer al margen de los cambios que se viven en la sociedad. Somos una universidad grande que mira al futuro con responsabilidad, y con ese espíritu la nueva administración institucional se propuso reorganizar las funciones del personal administrativo y de servicios, así como diversas áreas de apoyo, con el fin de dar cumplimiento a nuevas tareas que buscan fortalecer aún más la interrelación interna y la oferta al exterior. Con estos cambios buscamos hacer más eficiente y eficaz el quehacer de la máxima casa de estudios en favor de los estudiantes y de la práctica de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura.

En este tenor, son apropiadas las palabras de José María Leyva, Cajeme: “Antes como antes y ahora como ahora”. Estamos obligados a hacer las cosas de manera acorde a los tiempos actuales; por ello, los cambios en la estructura organizacional son un ejercicio de responsabilidad para bien de la vida institucional, pues privilegian el ahorro de recursos, una mayor rendición de cuentas y sobre todo parten de la perspectiva de que la administración debe estar al servicio de la vida académica.

En estos momentos, de inicio de una nueva gestión institucional, se ha convocado a los universitarios a reflexionar en torno a nuestras responsabilidades y proponer líneas de acción prácticas que consoliden el quehacer de la Universidad en un ejercicio democrático que se refleje en la integración del Plan de Desarrollo Institucional 2021-2025, en el que actualmente están participando los universitarios, ayuntamientos e instancias del Gobierno Estatal, así como  diversos sectores productivos y asociaciones de profesionistas.

La  unidad e identidad universitaria nos otorga la mística que nos identifica. El ejemplo más patente de que la Universidad de Sonora ha hecho bien las cosas, son los 70 jóvenes que hoy reciben el Premio Universidad de Sonora a la Trayectoria Estudiantil, así como los estudiantes que en cada División recibirán el Premio Anual de Estudiante Distinguido, además del significativo número de docentes y egresados que en el pasado reciente ocuparon puestos de alto nivel en los gobiernos municipales y en el estatal, y los que ahora desempeñan cargos decisivos en el gabinete legal y ampliado de la actual administración estatal. Ellos forman parte de lo que nuestro gobernador Dr. Alfonso Durazo Montaño calificó como la materia gris de su administración.

Como Universidad, pugnamos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, que representa una suma de voluntades y esfuerzos de todos los sectores a nivel mundial. En este compromiso planetario, la educación tiene un importante papel transversal, porque sin ella sería difícil cumplir alguno de los 17 objetivos de la Agenda.

En ese marco, como administración institucional nos hemos propuesto ofrecer una educación que promueve una sociedad más inclusiva, pluralista e integral, que fomente la equidad y el bien común por sobre los intereses de grupo.

La educación es un derecho que no se negocia. La Universidad de Sonora nació para ofrecer educación superior pública y de calidad a los hijos del estado y la región . En 79 años, la máxima casa de estudios de la entidad ha sembrado la semilla de la educación en el terreno fértil de la juventud estudiosa que nos ha hecho fuertes con su deseo de trascender.

La Universidad de Sonora es un espacio privilegiado para el cultivo del saber, pero también para la convivencia entre generaciones; es un espacio de interacción en el que se cultivan principios y valores. Aquí se estudia y se vive intensamente, aquí se conjugan conocimientos e ideas con sentimientos y afectos.

Nuestra institución es un espacio plural en el que jóvenes y adultos refuerzan su sentido de responsabilidad, honestidad y generosidad, y aprenden a convivir con respeto y tolerancia a las diferencias, a las preferencias, a las condiciones de género y a las capacidades físicas, culturales y sociales.

Confiamos que el próximo ciclo haya reencuentros jubilosos y que quienes son universitarios pero que propiamente nunca han hecho uso de las instalaciones de nuestra máxima casa de estudios, experimenten el gozo de tener a su disposición la unidad de lo diverso, tan propio de la vida universitaria.

No olvidemos que esta es la Universidad que los fundadores soñaron, la que 326 estudiantes inauguraron henchidos de esperanza, la que ha dado cobijo a tantos sueños y ha concretado tantas realidades; la que camina con paso firme hacia un futuro transformador, la que nos heredaron las generarciones que nos antecederieron y legaremos a las que nos sucederán

Esta es la Universidad de todos… es NUESTRA Universidad.

Felicidades, Universidad de Sonora, en tu septuagésimo noveno aniversario.

Que el saber de tus hijos e hijas siga haciendo tu grandeza.

Muchas gracias.

María Rita Plancarte Martínez, 12 de octubre de 2021

Teatro Emiliana de Zubeldía. Hermosillo, Sonora, México

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