Respetables integrantes del Presídium;
- Lic. Adolfo Salazar Raso, Secretario de Gobierno;
- Maestras y maestros que han recibido reconocimiento por años de servicio;
- Invitados e invitadas especiales;
- Amigas y amigos:
Buenas tardes.
La Universidad de Sonora, al igual que todas las universidades públicas del país, tiene dinámicas internas que poco se conocen extramuros. Tiene sus tiempos. Por eso, acaso mucha gente se sorprenderá por el hecho de que a escasos días de levantar una huelga encabezada por el gremio de académicos, hoy estemos aquí, reconociendo el esfuerzo que las y los docentes universitarios realizan de manera cotidiana en favor de la juventud estudiosa de nuestro estado.
Soy profesora. Lo digo con orgullo. Durante más de 37 años he impartido clases en nuestra institución, por lo que conozco puntualmente las necesidades de las y los académicos universitarios: las conozco y las entiendo, y defiendo en su justa medida las demandas que exigen solución a esas necesidades.
Esta celebración y el reconocimiento que la institución extiende a los docentes por sus años de servicio son prueba de que son más las cosas que nos unen como Universidad que las que nos separan como individuos: hay un respeto y una correspondencia como universitarios que fortalece nuestros lazos y nos hermana ante cualquier reto que afrontemos como casa de estudios que camina hacia el futuro con la certidumbre de la trascendencia de nuestros fines como universitarios. Aprovecho también para reconocer a nuestro alumnado, siempre generoso y ahora transformado por los tiempos, que nos exige una nueva forma de trabajar y de entenderlos, agradezcamos la oportunidad que nos dan de aprender de ellos, porque como diría el poeta Jaime Sabines, la juventud, a estas alturas, solo puede llegarnos por contagio y su proximidad nos reta a adecuarnos al talante de los nuevos tiempos.
Esta disposición está representada en todos ustedes, maestras y maestros, la investigación, el compromiso social y la generación y transmisión del conocimiento que tanto han impactado en el desarrollo tecnológico de la región y el país, y en la transformación permanente de la entidad; siempre dispuestos a modelar el ser disciplinar y adaptarse a las circunstancias que nos han tocado vivir, para cumplir con nuestra vocación docente, ella nos lleva a enseñar y a aprender.
Aquí están las voces de la inteligencia —que no está peleada con la aspiración legítima de una vida mejor—, de la sensibilidad y de la visión de futuro que representa cada estudiante; están las fuerzas vivas de la solidaridad social y la responsabilidad, del aporte cotidiano de los frutos de la educación que regresa a la sociedad a fortalecer el hoy y ayudar a construir un mejor mañana que todas y todos merecemos.
Sin duda alguna, estamos orgullosos de las y los maestros de la Universidad de Sonora, de que el 94% de la planta docente de tiempo completo cuente con posgrado, y de que el 73% de ellos tenga el grado de doctor. Son indicadores que reflejan el esfuerzo de cada uno de nuestros académicos y el apoyo que la institución les ha brindado para ser la mejor casa de estudios superiores del noroeste.
Esto también nos da una idea clara de que las y los profesores e investigadores de la máxima casa de estudios de la entidad se han preocupado por ampliar su bagaje de conocimientos y adquirir herramientas más eficaces y eficientes para compartir esa preparación con sus alumnos y formar individuos que propongan soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad.
Para nuestra Universidad, las y los docentes siguen siendo la pieza fundamental en la transmisión y reflexión del conocimiento. La docencia, como se sabe, es una práctica insustituible que nos obliga superarnos y estar permanentemente actualizados, porque hemos aceptado la callada responsabilidad de construir y modelar el gusto y el espíritu de las generaciones por venir.
Por ello, la institución ha organizado este homenaje, que reconoce y agradece el esfuerzo cotidiano de quienes al día de hoy han cumplido 15, 20, 25, 30, 35, 40, 45 y 50 años de servicio docente en nuestra casa de estudios.
Muchas felicidades para todas y todos ustedes. Muchas felicidades porque son la base y razón académica de nuestra Universidad y nos han hecho ver de manera cotidiana el papel que las instituciones deben desempeñar, y entender el compromiso social, ético y moral del docente frente al grupo; su calidad humana, su capacidad creativa y su práctica profesional.
Hoy la Universidad de Sonora celebra con respeto el Día de las y los Maestros, y reconoce el significado universal que tiene la labor del docente como individuo que adquiere la responsabilidad de construir y modelar el gusto, el conocimiento y el espíritu de las generaciones por venir, y reconoce también la trayectoria de quienes con su trabajo cotidiano han fortalecido las funciones sustantivas de la Universidad.
Quisiera despedir con especial emoción a las y los profesores que han recibido su jubilación, sin duda su años de servicio coadyuvaron a construir la institución que hoy tenemos, deseamos disfruten en esta nueva etapa de sus familias, de nuevos retos y sobre todo que sientan la satisfacción del deber cumplido que hoy quisiera reconocer en nombre de sus estudiantes, sus colegas y sobre todo de la universidad a la que dedicaron sus vidas.
Este espacio público ha sido nuestro hogar alternativo para muchas y muchos de nosotros. Hemos pasado más tiempo en las aulas, laboratorios, bibliotecas, pasillos y cubículos, que el que pasamos en nuestras casas. Desde luego que la historia de esta institución es también nuestra historia, porque lo que le ha ocurrido a ella, nos ha ocurrido a nosotros, que también somos la Universidad. Y lo decimos con orgullo.
Antes de concluir estas palabras, quiero reconocer los años de servicio docente en nuestra Universidad de las y los maestros que ya no están con nosotros, que ahora habitan en un rincón de nuestra memoria. A ellas y ellos, desde aquí les enviamos un emocionado agradecimiento.
Muchas gracias a todas y todos por realizar su mayor esfuerzo para poner siempre en alto el nombre de la Universidad de Sonora. Aprovecho para invitarlos, en el marco del cambio normativo que hoy vivimos, a redoblar esfuerzos para buscar nuestras convergencias y hacer de ellas el camino que nos lleve a seguir construyendo nuestra universidad, la que queremos de corazón y la que queremos para la sociedad sonorense.
Muchas felicidades.