
Aleyda Gutiérrez Guerrero//
“Nuestros grandes retos son incrementar la producción de alimentos para los más de 2,000 millones de personas que se sumarán en los próximos 30 años a la población mundial actual que ya sobrepasa los 7,700 millones de personas; esto, sin sacrificar los ecosistemas y adaptando la producción primaria de granos básicos al cambio climático”, dijo Sergio Román Othón Serna Saldívar.
Al recibir el grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sonora, destacó que es necesario el diseño de alimentos para diferentes grupos poblacionales que favorezcan la salud humana y calidad de vida, que ayuden a abatir la desnutrición, la obesidad y estrés oxidativo que conlleva el síndrome metabólico, enfermedades crónicodegenerativas y cáncer, que son responsables del 65% de las muertes que están sufriendo los mexicanos hoy en día.
El especialista en Ingeniería de Alimentos y miembro Nivel III del Sistema Nacional de Investigadores en México reveló que aproximadamente el 50% de la población mundial subsiste con menos de 40 pesos por día y se debe trabajar con responsabilidad para producir y ofrecerles alimentos altamente nutritivos que satisfagan sus necesidades y mejoren su expectativa y calidad de vida.
Por lo anterior, invitó a los estudiantes e investigadores jóvenes a reflexionar sobre su relevante papel para solucionar los problemas actuales y futuros que afronta el país y el mundo.
“Otro de los grandes retos que afrontamos es seguir incrementando el rendimiento en el campo y reducir significativamente las pérdidas postcosecha de granos básicos, que aún exceden el 20% en el canal de almacenamiento; adicionalmente, tenemos que mejorar la seguridad alimentaria, especialmente en países en vías de desarrollo a través del control de la contaminación”, señaló el profesor investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, en el campus de Monterrey, Nuevo León.
Recomendó además enfocar esfuerzos de investigación en proyectos que ayuden a mejorar la competitividad e innovación de las crecientes grandes y pequeñas industrias alimentarias, y coadyuvar a la formación de nuevos recursos humanos especializados para lograr el efecto multiplicador que demandan las instituciones públicas y privadas.
“El mejor legado que podemos heredar a las generaciones futuras es la formación de recursos humanos motivados y bien preparados que se sumen a la maquinaria productiva del país para así lograr la seguridad alimentaria y mejorar la vida de nuestros conciudadanos.
“No hay nada más satisfactorio que contribuir al bienestar de nuestros semejantes, principalmente aquellos que viven en zonas marginadas y no tienen suficientes recursos económicos”, indicó el homenajeado por la Universidad de Sonora.
El más supremo honor
Durante su mensaje agradeció la presencia del rector Enrique Fernando Velázquez Contreras y el resto de las autoridades, así como miembros de la comunidad universitaria; también hizo mención especial de la asistencia a esta ceremonia de Jorge Welti Chanes y Enrique Díaz de León, decanos asociados Académico y de Desarrollo, respectivamente, de la facultad a la que pertenece, quienes acudieron en representación del Itesm.
“Es para mí el más supremo honor recibir el Doctorado Honoris Causa dentro de los festejos del 77 aniversario de esta noble Universidad, que aprendí a querer rápidamente desde que la visité por primera vez hace más de 35 años. Esto en virtud del excelente ambiente que ofrece este campus, de las amistades que aquí cultivé y aún mantengo, y especialmente, de los valores que profesan la mayoría de los sonorenses”, expresó.
Dijo que acepta este reconocimiento con humildad y mucha felicidad, puesto que considera que no es un premio para él, sino para las innumerables personas con las que ha tenido la suerte y gusto de interactuar durante los más de 35 años desde que empezó a trabajar en el mundo de la investigación sobre biotecnología de granos, que impacta fuertemente a la economía de Sonora, considerado como el granero del país.
Serna Saldívar mencionó que lograr este Doctorado Honoris Causa no hubiera sido posible sin la previa formación académica catalizada por numerosos profesores que recuerda con mucho cariño, por sus alumnos colaboradores dentro de los que se incluyen muchos sonorenses “y a las herramientas de trabajo e infraestructura que me ha proporcionado el Tecnológico de Monterrey a través de los años”, precisó.
El académico dijo que se considera una persona bienaventurada por haber aceptado su primer trabajo postdoctoral en la máxima casa de estudios del estado, que inmediatamente le abrió los brazos y le dio la oportunidad de coadyuvar al desarrollo del Departamento de Investigación y Posgrado en Alimentos, del Posgrado en Ciencia y Tecnología de Alimentos, y de formar a alumnos de posgrado que actualmente son importantes personajes de esta universidad.
“Indudablemente el ambiente de la Unison y mis colegas investigadores reafirmaron en mí la pasión por la investigación en manejo postcosecha e industrialización de granos básicos, que hoy en día proporcionan más del 65% de las calorías y la mayoría de los nutrientes esenciales que diariamente consumen nuestros compatriotas”, apuntó.
Aplaudió el loable esfuerzo de la alma mater sonorense por acrecentar las labores científicas a través de apoyos económicos, contratación de personal altamente capacitado y mejoramiento de la infraestructura en sus centros de investigación y escuelas. “Tengo la certeza de que esta universidad ha sido el principal motor de desarrollo industrial, económico y agrícola del estado”, enfatizó.
Durante la solemne ceremonia en su honor, el docente e investigador resaltó que se considera altamente agraciado por haber tenido la suerte de ser impactado por tres grandes personajes: su padre Pablo Serna Treviño; su mentor de estudios doctorales Lloyd W. Rooney y por Norman Borlaug, premio Nobel de la Paz, por sus importantes contribuciones relacionadas con la denominada Revolución Verde, que salvó a millones de personas de la hambruna.
Además, dedicó este reconocimiento a las dos personas que más quiere y respeta: su esposa Judith Hernández Herrera, presente en el Auditorio del Centro de las Artes, donde este día recibió el Doctorado Honoris Causa, y a su madre Gracia Saldívar.
También reconoció públicamente a Santiago Bedolla, porque fue la persona que lo invitó a trabajar en la Universidad de Sonora, porque gracias a su labor de dirección en el DIPA y el reclutamiento de profesores investigadores hizo que el programa se posicionara como uno de los de excelencia en el país.
“Siempre mantendré tatuado en mi corazón el nombre de esta universidad, haré todo lo posible por honrar el lema muy atinado de la institución ‘El saber de mis hijos hará mi grandeza’ y portaré con orgullo sublime la alta distinción que el día de hoy se me ha otorgado”, dijo al finalizar su discurso.
Sergio Román Othón Serna Saldívar es Ingeniero Agrónomo Zootecnista por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Maestro en Nutrición Científica por la Universidad de Texas A&M y Doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos por la misma institución estadunidense.
El ahora Doctor Honoris Causa por la Universidad de Sonora ha sido ganador de varios reconocimientos en el Tecnológico de Monterrey, del Premio Nacional Luis Elizondo 2003 en la categoría Científica; Premio Yum Kax 2008 por su labor en investigación en productos nixtamalizados y el Premio AgroBio México 2012, en la categoría Trayectoria de Investigación en Biotecnología Agroalimentaria.